La tecnología y la informática han supuesto un gran paso en la evolución de la sociedad. Han afectado, sobre todo, al modo en el que nos relacionamos con otras personas. Comenzamos con las cartas y ahora podemos incluso ver la imagen de la otra persona mientras hablamos con ella por teléfono. Con estas nuevas formas de comunicación también llegaron las redes sociales, entre las que actualmente destacan Facebook, Twitter e Instagram. Sin embargo, ya no solo las utilizamos para enviar mensajes, sino que compartimos nuestra vida en ellas. Desde qué canción estamos escuchando, hasta nuestro estado emocional, pasando por fotos de comida o de viajes.

Todo esto puede parecer inofensivo, pero, si lo miramos con lupa, veremos que no es así. Cuando nos creamos una cuenta en alguna de las redes sociales mencionadas anteriormente, se nos pide que aportemos ciertos datos, como nuestro nombre, número de teléfono e incluso la dirección de nuestra casa.  En el caso de Facebook, la cuenta personal que tengamos en dicha red social puede ser utilizada para iniciar sesión en otras páginas web. Uno de esos sitios es la consultora Cambridge Analytica, que se introdujo en la red social en forma de test de personalidad para que los usuarios descubrieran con qué tipo se identifican más. Como esta prueba hay cientos circulando por Internet, pero las intenciones de Cambridge Analytica no eran puras. La empresa inglesa aprovechó su acceso para adquirir de forma ilegal información de 50 millones de usuarios. Entre esos datos personales se encuentran desde el nombre y número de teléfono, hasta publicaciones, fotografías, amistades, mensajes privados, “me gusta” y cualquier otra cosa que hayamos aportado a la compañía.

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Para que todos esos datos no sean utilizados con fines malignos, existe la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, cuyo objeto es garantizar los derechos digitales de la ciudadanía, tal como explica el artículo 18.4 de la Constitución Española: “La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos”. Facebook está obligada a cumplir dicha ley, y de acuerdo con sus políticas, los datos recopilados solo pueden ser utilizados por la propia compañía. Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de la red social, ha admitido que la empresa cometió errores y asume la responsabilidad.

No es la primera vez que Facebook se ve involucrada en la filtración de datos o uso irresponsable, pues en marzo de 2018 ya fue multada, junto a WhatsApp, por utilizar datos sin permiso de los usuarios. La compañía sufrirá otra sanción económica, pero la Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos todavía no ha decidido la cuantía exacta.

¿Cree que se ha podido ver afectado por filtración de datos? En Gómez Rodríguez Abogados estamos especializados en delitos informáticos y derecho de las nuevas tecnologias podemos ayudarle. No dude en contactarnos.